El Vino y sus Parejas

finos

Finos

Compañero perfecto para el mejor aperitivo.

Su sabor personal y excelentes cualidades lo convierten en la mejor opción para el aperitivo. Pocos vinos logran realzar el sabor de exquisiteces como el jamón ibérico de bellota de los Pedroches o el marisco. Los más jóvenes también combinan muy bien con los pescados. ¡Y mantienen un romance de resultados irresistibles con el entrante cordobés por excelencia, el salmorejo!.

amontillados

Amontillados

Dame carne.

El vino “perezoso” de Montilla-Moriles, aquel que se deja reposar con la levadura más tiempo en la bota, tiene a su mejor aliado para el maridaje en la carne. Se entiende de tú a tú con propuestas clásicas de nuestra gastronomía como el rabo de toro.

olorosos

Olorosos

Sublimes con caldos y sopas.

Por su cuerpo y rotundidad, los vinos olorosos de Montilla-Moriles se entienden como amantes veteranos con sopas y caldos de carne. Gozan de un consumo muy versátil: resultan idóneos tanto para abrir boca antes del aperitivo, por la tarde como complemento de una merienda, y como relajante copa para despedir la jornada.

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Pedro Ximénez

Lo mejor para el postre.

Como no podría ser de otra manera, los vinos más dulces de la DO Montilla-Moriles resultan sublimes como postre, y acompañamiento ideal para clásicos de la repostería de Córdoba como la leche frita. ¿Y qué sería de la Navidad cordobesa sin una copita de Pedro Ximénez con un buen pedazo de turrón blando de almendra?

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