Una bodega con memoria
Un lugar de culto al vino
La personalidad de nuestra taberna y la cualidad que la distingue del resto es el protagonismo del vino.
Este compromiso con el mundo del vino es muy valorado por nuestros clientes y ha merecido reconocimientos como el de Enotaberna de los Vinos de Moriles o el nombramiento de Miguel Cabezas como Padrino del Vino Nuevo de Moriles.
Los vinos de Moriles, amparados por la D.O. Montilla-Moriles, están catalogados y reconocidos como zona de Calidad Superior, siendo vinos de importancia calidad y singularidad, vinos únicos, cuya finura nace en las tierras de albariza, caracterizada por ser pobre en nutrientes pero con una gran capacidad de retención de la humedad, donde la reina es la Pedro Ximénez, variedad que se adapta perfectamente tanto al clima de la zona como a su terroir.
Gracias al trabajo y al esfuerzo de los viticultores, protagonista en la obtención de vinos con gran finura, muy estables, de evolución lenta, complejos y elegantes en boca siendo un deleite para los sentidos.
Miguel Cabezas
CEO del Grupo Cabezas Carmona
Padrino del vino nuevo de moriles
BUENAS COSTRUMBRES
El vino cobra protagonismo desde su origen: servimos finos y generosos directamente desde la bota, preservando su carácter y frescura. Una experiencia auténtica para quienes aprecian lo genuino.
SENTIDO Y SENSIBILIDAD
Nuestros Monográficos o catas orientadas de vino son una de las experiencias perfectas para aproximarnos al mundo del vino, y adquirir conocimientos sobre cualidades, identificación y maridajes idóneos.
INSTINTO NATURAL
Disponemos de una buena representación de vinos ecológicos y naturales, colaborando con proveedores especializados como Ecológica Los Pedroches, Cortijo La Reina o Bodegas Robles (socios de EcoCórdoba).
D.O. MONTILLA-MORILES
Vinos sabios, testigos de siglos de Historia
Que Montilla y Moriles se conozca desde antiguo por la singularidad y excelencia de sus caldos en todo el mundo, no es casualidad.
Un lugar con una historia y una luz que se conjuran para que Espacio, Tiempo y Forma se concentren en un fruto generoso que nos regala el néctar de la verdad.
ESPACIO
El territorio de la D.O. Montilla-Moriles se enclava casi en el centro geográfico de Andalucía, en un punto donde convergen fértiles cuencas fluviales, la campiña, sierras y altos… Esta variedad de paisajes y clima se refleja en los suelos, tan importantes para el cultivo del vino. Blancas y privilegiadas albarizas, ricas arcillas rojas o tierras margosas muy calizas y alta calidad…, que son la base idónea para el cultivo de variedades de uvas excelentes.
TIEMPO
Las características de este territorio ya fueron valoradas desde antiguo, teniendo constancia de actividad vinícola en época romana en la zona. Durante siglos, las técnicas, como la crianza, han ido perfeccionándose y todo ese legado es el pilar de la viticultura actual de Montilla-Moriles. Tradición, conocimiento y experiencia incomparable que hace de los vinos de Montilla-Moriles un producto único y de máxima calidad.
FORMA
La D.O. Montilla-Moriles se caracteriza por la uva Pedro Ximénez, que por sus cualidades y el tratamiento que se le da, es recogida cada vendimia, transformada y criada en bodegas centenarias, dando lugar a los prestigiosos tipos de vino de la zonas. Entre la gran variedad de vinos de la región, debemos destacar los afamados vinos generosos, tan apreciados y que son protagonistas de nuestra cultura gastronómica y enológica.
Nuestros vinos generosos
Vino emblemático de la zona, el más universal de los generosos de Montilla Moriles.
Sin duda, el que más se conoce y se bebe en Montilla Moriles. El fino es un vino blanco sometido a crianza biológica mediante el sistema de criaderas y solera. Se trata de un vino seco, con aromas y sabores característicos de la crianza biológica, y con matices propios de la uva Pedro Ximénez.
Es el rey de los vinos generosos: el más sublime, el más complejo, el más señorial.
Se obtiene a partir de un vino fino con una crianza mínima de cinco años, seguida de, al menos, tres años con crianza oxidativa, siempre mediante el sistema de criaderas y solera. Se trata de un vino inigualable en aromas, que antiguamente, antes de que existieran los perfumes, se solía usar como vino de pañuelo.
Bien llamado «oloroso» por la enorme complejidad aromática que regala a quien lo disfruta.
El oloroso es un vino generoso sometido únicamente a crianza oxidativa por el sistema de criaderas y solera durante al menos dos años. Elaborado con la misma uva de la variedad Pedro Ximénez, se caracteriza por tener un color, aroma y sabor característicos.
Tan especial como escaso, se ha convertido en uno de los vinos más deseados del mercado.
La historia de cómo nace este vino nos ayuda a explicar su peculiar nombre: cuando un vino recién elaborado se trasegaba a la bota para elaborar vino fino, el capataz de la bodega solía pintar con tiza un palo sobre la bota. Es el código que distingue las botas de crianza biológica. Cuando dicha crianza por algún motivo se alteraba y el vino comenzaba un proceso oxidativo, imposibilitándole así su evolución hacia un fino, el capataz cruzaba el primer palo con otro, indicando que esa bota pasaría a crianza oxidativa. De ahí el nombre de Palo Cortado.
Vino dulce que recibe su nombre de la uva con la que se elabora.
Es el vino cordobés por excelencia, una joya tanto por la uva Pedro Ximénez que da nombre al vino, como por la elaboración y, en su caso, la crianza. Se obtiene soleando la uva Pedro Ximénez casi hasta la pasificación. Posteriormente puede someterse a crianza oxidativa, lo que le va dando color a medida que pasa tiempo en la bota. Recientemente han adquirido una especial importancia los vinos Pedro Ximénez sin envejecimiento.